El ser humano lleva miles de años evolucionando. Caminar erguido, comunicarse, preservar la historia con la escritura, formar sociedades complejas, enfrentarse en guerras a través del mundo, combatir analfabetismo, ser una aldea global, “globalizarse”. Y en todos estos procesos siempre ha habido algo infaltable, algo que, creo, es lo que verdaderamente hace al hombre hombre, pensar en si mismo. No lo quiero llamar filosofía porque el termino asusta y casi no lo sentimos nuestro, prefiero llamarlo “pensarse a si mimo”, y sus respectivas combinaciones, “uno en la sociedad” , “uno en la familia”, “uno y todo lo que se les ocurra”.
Es indispensable para el hombre esta operación, y eso es, precisamente, lo que me preocupa. Nosotros, caleños colombianos, latinos, nos hace falta pensarnos.Tranquilos, esto no se trata de una operación académica, de una operación de las clases educadas y letradas, todos debemos hacerlo, todos debemos saber en verdad que somos. Así sea esa aproximación folklórica que sale de una cocina, así sea que usted se piense como una papa que se tiene que interrelacionarse con las otras papas del costal, como sea, utilice las metáforas que quiera, los juegos de palabras y de situaciones que quiera. No estoy diciendo que sean las correctas y que realmente exista cada teoría que usted se imagine, (aunque tal ves desde una perspectiva espiritual-positivista si).
Lo que invito a hacer es ese esfuerzo, ese esfuerzo de pensar por un momento qué es lo que esta pasando. Decir: “¡espere! espere mano que ando como perdido”, solo así nos podemos dar cuenta de lo que tenemos, de lo que debemos hacer, así podemos reflexionar sobre lo que hacemos mal. Por favor hágalo ahora. ¡Ya!, en este momento. Pregúntese ¿estoy bien o estoy mal?, y, cualquiera sea la respuesta, busque el momento en que su vida tomo el rumbo actual, y por qué pasó lo que pasó. Que le pareció. Eso es un ejercicio fundamental que muchos han descuidado por pensar que es exclusivo de otros, por pura pereza, o porque la realidad es tan dura que prefieren evitarla. Pero no. No la evite porque seguirá en el error, deténgase y piense. Me llamo Andrés González, y pienso, por lo tanto existo.